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Anoche tuve un sueño.
Soñé que caminaba sobre la arena acompañado del Señor,
y en la pantalla de la noche se proyectaban todos los días de mi vida.
Observando el pasado vi que por cada día de mi vida,
proyectado en la pantalla, aparecían huellas sobre la arena:
una mía y una del Señor
Continué mirando, hasta que todos mis días se
terminaron.
Me detuve para observar hacia atrás,
notando que en ciertos momentos había solo una huella...
Estos momentos coincidían con los días más difíciles de mi vida;
los días de mayor angustia, de más miedo y de más dolor...
Entonces pregunté al Señor:
"¿Señor, Tú me dijiste
que estarías conmigo
todos los días de mi vida
y yo acepté vivir contigo,
entonces, por qué me dejaste solo
justo en los peores momentos de mi vida?"
Y el Señor me respondió:
"Hijo mio, Yo te amo y te dije que
permanecería contigo
durante todo el camino
y que jamás te dejaría solo,
ni siquiera por un instante,
y no te he dejado solo...
Los días en los cuales has visto
solo una huella sobre la arena,
son aquellos días en los que
te tomé para llevarte en mis brazos.
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