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PASAR A LA OTRA ORILLA

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NAVEGAR ES VIVIR

 

En este nuevo curso y con este profundo lema de Pastoral, seguimos reflexionando, con mucha sencillez, desde el Rincón de Agustín. Naveguemos…  “Embarquemos en la nave de la fe y de la cruz, tensemos los cables de las virtudes, abramos al viento las velas del amor, invoquemos el soplo de la Palabra de Dios, limpiemos las bodegas de la conciencia y ¡manos a la obra!  Nos ha de proteger la gracia de Cristo y el aleluya será nuestra canción mientras bogamos hacia la playa eterna”. (Sa Ag.De cantico nuovo, 1, 1,55)

 

PASAR A LA OTRA ORILLA

 

Se cuenta que en una ocasión, un joven quería atravesar un lago.

Encontró una pequeña embarcación a remo, pero sólo había uno. Entró  en la barca y  comenzó a remar, pero la barca giraba siempre sobre sí misma. Se dio cuenta que en el remo había unas palabras  medio borradas. Con dificultad se podía leer “los demás”. ¿Qué querría decir esto? ¿Sería que tenía que preocuparse más por los demás? Pero cuanto más intentaba cruzar el lago más vueltas daba sobre sí mismo. Mientras seguía intentándolo, su mirada se fijó en algo que aparecía sobre el agua. Se acercó como pudo y era el  otro remo, se le había caído a alguien o alguien se había deshecho de él. Lo cogió y vio que había escrita una sola palabra “Dios”. Dios…los demás. Pensó un poco y cayó en la cuenta de que su pequeña barca: su vida, su “yo”, sólo podría avanzar, pasar a la otra orilla, si se daban estos dos elementos: Dios y los demás. El Evangelio- nos dice San Agustín- nos propone dos preceptos: amar a Dios y amar al prójimo. Pero en estos dos preceptos hallamos tres objetos de nuestro amor: Dios, nosotros y nuestros prójimos. (San Agustín De civ. Dei 19,14)

Los remos son muy importantes pero también la barca. Dios, los demás, yo… Yo también tengo que ser objeto de mi amor, con  un amor incondicional, aceptándome  tal  como soy, para  así poder amar a los demás tal  como son.  

Piensa sobre tu barca, sobre tu vida. Quieres amar a Dios, quieres preocuparte por los demás, pero ¿cómo anda tu barca? Si la barca de tu vida tiene grietas será fácil que se hunda, necesitamos cuidar nuestra barca, reparar las grietas, achicar el agua para poder avanzar. Dice Agustín ¿Por qué se hunden muchas veces las barcas? Por haber descuidado o no haber reparado a tiempo las pequeñas filtraciones. (Cfr. Ag. Serm. 58 ,9,10). Lo primero que tenemos que hacer es querer, cuidar nuestra pequeña barca. Es la oración lo que nos ayudará a tapar las grietas y a achicar el agua. Los remos: Dios y los demás, los que nos conducirán a la otra orilla.

 

Hna. Carmen Ramírez González_AM

 

 

 

 
 

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