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"Observad cómo es el país y sus habitantes, si son fuertes o débiles,
escasos o numerosos; cómo es la tierra, buena o mala; cómo son las
ciudades que habitan, de tiendas o amuralladas; cómo es la tierra, fértil
o estéril, con vegetación o sin ella" (Nm. 13, 18-20).
Los caminos para realizar la vocación consagrada son múltiples. No es
suficiente querer entregar tu vida a Dios y desear dedicarte al servicio
de tus hermanos. Es necesario saber dónde quiere Dios que tú lo sirvas.
Tal vez quiere que lo sirvas como sacerdote diocesano, o como miembro de
una congregación religiosa, etc.
Para descubrir el lugar en que Dios quiere que estés, es necesario que
conozcas las diversas vocaciones. Debes saber cuál es la espiritualidad
que viven los sacerdotes diocesanos o las diferentes congregaciones, y que
veas por cuál de ellas te sientes atraído. También tienes que conocer cuál
es su estilo as vida, es decir, la manera como viven en la práctica: No es
lo mismo una congregación contemplativa, que una de vida apostólica.
Asimismo, debes tener un conocimiento de su misión en la Iglesia, y por
medio de cuales actividades apostólicas pretenden realizarla: misiones,
enseñanza, hospitales, dirección espiritual, promoción vocacional,
predicación de ejercicios, medios de comunicación, etc.
Debes saber también quienes son los principales destinatarios de su
apostolado: jóvenes, sacerdotes, pobres, enfermos, niños, religiosos, etc.
Aunque ordinariamente cuando se siente la inquietud vocacional se siente
también el atractivo por una vocación específica, bien vale la pena
dedicar algunas horas a informarte más a fondo sobre esa vocación y otras.
Y aunque al final te decidieras por la que en el principio te inclinabas,
el tiempo empleado en informarte no habrá sido desperdiciado.
En este nivel podrás decir: "posiblemente Dios me está llamando a ingresar
a esta congregación".
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