Y VIO DIOS QUE TODO ERA BUENO

Dijo Dios: "Júntense las aguas de debajo de los cielos en un solo lugar y aparezca el suelo seco". Y así fue.
Dios llamó al suelo seco
"Tierra" y a la masa de agua "Mares".
Y vio Dios que todo era bueno.
Dijo Dios:
"Produzca la tierra pasto y hierbas que den semilla
y árboles frutales que den sobre la tierra
fruto con su semilla adentro"
. Y así fue.
La tierra produjo pasto y hierbas que dan semillas y árboles frutales que dan fruto con su semilla adentro según la especie de cada uno. Y vio Dios que esto era bueno.
Y atardeció y amaneció el día Tercero. (Gn. 1,9-13)

 

Dios nos proporcionó una gran masa de agua, a la que llamamos Mares y creó la Tierra para procurarnos el necesario alimento. Desde el principio estaba llamada la tierra a producir toda clase de vegetación y alimentos para todos los seres vivientes.

Llamamos Tierra al planeta en el que vivimos, rodeada de agua y vegetación, en el que nos sustentamos, en el que crecemos y nos comunicamos, el que tenemos que cuidar, mimar y perfeccionar. Nuestro planeta Tierra incluye a todos los seres humanos, todos habitamos este planeta como hijos de Dios y todos debemos ser corresponsables en su cuidado y mantenimiento para hacerla más habitable. La tierra es parte de ti. Es de vital importancia que reflexionemos seriamente sobre el uso que estamos dando a nuestro suelo. ¿Estará Dios satisfecho con lo que hacemos con su Naturaleza?

Algún día la gente nos pedirá que le enseñemos a cuidar la tierra... Tendremos que estar preparados. ¿Qué podremos decir?... ¿Tendremos algo que decir?...

 

“…la Tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la Tierra…
 no somos dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas”.

(Carta del jefe indio Noah Seatlh escrita en 1854)

La Naturaleza es fuente inagotable de la presencia de Dios.

La Naturaleza es el velo que nos oculta a Dios,
es el Sacramento de la presencia de Dios.