INFORME DE MI VISITA AL PLANETA TIE   EL PLANETA TIERRA COMIENZA A MORIR DE SED

Los bosques son hermosos porque nos regalan aire puro, salud y generan manantiales para vivir. Los árboles son poemas que nos regala el cielo. Sin embargo, en esta generación en la cual vivimos se han destruido más recursos naturales que en toda la historia del mundo. La tecnología pretendió dominar la naturaleza pero, al no respetarla, se multiplicaron los problemas. Los científicos y los técnicos estaban orgullosos de sus logros y, sin embargo, algo no estaba funcionando y, como resultado: la naturaleza ha sido deteriorada. El ser humano es listo para unas cosas, pero ?torpe para otras. El hombre llegó a la Luna y posiblemente llegue algún día a otros planetas del Sistema Solar; sin embargo, está devastando los sistemas ecológicos, los cuales sustentan la vida. La capa de ozono se rompe en forma alarmante, los bosques se acaban, la temperatura del planeta se altera peligrosamente, el aire de las ciudades se hace espeso, el suelo se hace desierto, los ríos, presas y océanos se están convirtiendo en fosas de desechos humanos.

Pero uno de los problemas más acuciantes es la disminución del agua potable. Veamos por qué: Según la UNESCO, que es un apartado de la ONU dedicado a la educación, dice: De la totalidad del agua en el planeta Tierra, el 95% está en los mares y es salada; el 4% se encuentra cristalizada, y está en los polos, y solamente el 1% es el agua dulce líquida de la cual disponemos los humanos, tanto para nosotros como para las plantas y los animales. Este 1% se localiza en presas, lagos, lagunas, ríos, arroyos y ojos de agua. El problema es que el arbolado del planeta está siendo derribado, y sin bosque no hay infiltración de las lluvias en el subsuelo y, por tanto, se van secando los mantos acuíferos, lo cual redunda en el bienestar o malestar de las poblaciones. Con cuánta prudencia se debería manejar este 1% y seguir reforestando en forma masiva en lugar de talar. Debemos utilizar los árboles juiciosamente, ya que no estamos contra el aprovechamiento racional, sino contra el desorden que reina en el aprovechamiento del bosque.

Todos debemos conocer cómo formó el Creador el ciclo del agua. Mire usted: de los mares, cuando se registra un intenso calor, se evaporan muchas toneladas, a semejanza de cuando en la estufa se evapora un poco del agua de la olla donde se prepara la comida. Esa agua evaporada se va conformando en nubosidades. Posteriormente, llega el viento y moviliza esas nubes como un pastor que dirige a sus ovejas. El espacio sirve de filtro a las nubes, las cuales van dejando las sales en su camino, en pequeños cristales salitrosos. Después, las nubes se estacionan preferentemente en las partes altas donde hay bosques, pues el arbolado es un imán para las nubes, y cuando el ambiente adquiere una determinada temperatura baja, se precipita esa agua hecha nubes, en finas gotas o en lluvia o en tormenta. Si el paraje donde llueve tiene un arbolado compacto y extenso, esa agua se divide en tres partes: una tercera parte se infiltra en el subsuelo, alimentando los mantos acuíferos y camina en bifurcaciones hidrológicas; otra parte corre lentamente entre los pastos y la hojarasca, y se denomina agua mansa; y la otra tercera parte se evapora y forma los bellos paisajes de las montañas con grandes trozos de neblina. En cambio, donde no hay arbolado, cada gota de agua que llega de las alturas es un balazo a la tierra, y millones de gotas en una tormenta, son miles y millones de balazos que desgastan el suelo, como una guerra contra el humus y la calidad de la tierra; es entonces cuando el agua se hace bronca y corre hacia abajo, llevando toneladas de suelo, erosionando más la tierra. La ONU, por medio de la FAO, nos advierte que si continuamos exterminando más los bosques, el hombre corre el riesgo de perder noventa y siete millones de hectáreas de riego, ciento setenta millones de hectáreas de temporal, tres mil millones de hectáreas de pastizales. Todo esto se va convirtiendo en desierto, y con ello el mismo hombre, si no se corrige, se encamina hacia su propia destrucción. Ya es tiempo de que los jóvenes despierten y tomen el destino en sus manos. No sean víctimas de la propaganda. No se dejen enajenar por la televisión, las drogas, el odio, la venganza, la pereza, el ruido exagerado y la abundante pornografía. Un buen suelo ha tardado cientos y miles de años en formarse, y no tenemos árboles, una tormenta lo destruye en un momento. Hagamos algo, antes de que sea demasiado tarde.