Sigue adelante  

Sigue adelante...
No te detengas en el camino!. No importa cuántas veces hayas caído,
sino cuántas veces te has levantado!!!. Lleva en tu mente la certeza
de que cuando una puerta se te ha cerrado otra más grande te espera
abierta al final del camino!.

Cuando sientas que las fuerzas te abandonan, recuerda otras veces,
que sí estuviste sin ellas, y milagrosamente las cosas se
solucionaron!; y todo esto porque actuaste bien y con la conciencia
limpia, pero sobretodo... porque ¡Dios estaba contigo!.

Redobla tu fe y con ella alienta tu esperanza en la seguridad de que
el mañana será mucho mejor. Arriba ese ánimo!!!, sigue adelante con
la vista al frente y el paso firme, que nada te detenga!. No
combatas con nadie, pues tu mejor triunfo será aquel que logres sin
combatir!.

Sigue a Dios por todas partes y no tendrás temor en tu vida, ni
correrás ningún peligro. Con disciplina vencerás!, con sinceridad
triunfarás!, con coraje te salvarás!. Camina resuelto, con el paso
firme como el tren que retumba por las vías, como el relámpago que
relumbra antes de avisarte!.

Lucha por cambiar a tu enemigo, y conviértelo en tu amigo. Ayuda a
tus amigos a luchar, sin hacer ver que tú eres el maestro, sino
aumentándoles su propia iniciativa. No desmerezcas al que no es
inteligente, préstale atención y ayúdale a incrementar sus propias
fuerzas.

Practica el arte del amor, avasallando la fuerza de tus enemigos.
Frente al amor perderán su odio, y la victoria sobrevendrá sola
porque tú no has peleado. El odio es vencido siempre por el amor. Si
mantienes la fuerza de tu corazón, podrás luchar cuantas veces sea
necesario. Si sientes que disminuye, entonces mantente en guardia,
pues el más pequeño fallo te traería malas consecuencias.

Trata de mantenerte al abrigo de Dios, y evita en lo posible un
enfrentamiento. Triunfan aquellos que saben cuándo luchar y cuándo
no, que saben discernir y que son visionarios. Si tus sentimientos,
tu fuerza, y tu valor son mejores cada día y te conoces a ti mismo,
conocerás a los demás.

No discutas con aquellos que se esconden en la profundidad de las
sombras y son expertos en el arte de la envidia. Tu vuela por
elevadas cumbres de los cielos y cuando tengas que combatirlos,
actúa como el águila, planea primero y luego caes en picada, con la
velocidad del rayo, que destruye la ignominia.

No tengas miedo en reconocer que eres bueno y talentoso..., eres
hijo de Dios, recuérdalo!!!. Él no está solamente en algunas
personas, habita en todos y cada uno de nosotros. Haz que tu luz se
irradie y verás que ayudas a que otras personas hagan lo mismo.

Si brindas amor a aquellos que te odian, comprobarás que ese amor te
fortalece. Recuerda que todos dejarán una huella inconfundible en tu
corazón. Descubre que hay suficiente bondad para creer en un mundo
de paz. Una palabra generosa, un abrazo y una sonrisa serán tuyos,
todos los días de tu vida.

Verás que el dolor que has vivido y los problemas que has
experimentado, te siguen dando el poder de caminar por la vida. Y no
olvides que habrá seres cuyo amor y comprensión siempre estarán
contigo.

¡ÁNIMO!, ¡SIGUE ADELANTE!, QUE APRENDERÁS, ¡DE CADA VEZ QUE TE
LEVANTES!.

 

 

REFLEJOS DE LUZ