UN TESORO EN VASIJAS DE BARRO
 
"Pero este tesoro lo llevamos en vasijas de barro, para que todos vean que una fuerza tan extraordinaria procede de Dios y no de nosotros" (2 Cor 4,7)
 
Señor:
 
soy barro, bien lo sabes; frágil y maleable como él. A veces me rompo, pero tú con amor de Padre, recompones los fragmentos, y me das una forma nueva. Vuelves a poner dentro de mí tu imagen, la energía imensa de tu amor, que me hace sentir tan fuerte y capaz de todo. Esa es mi riqueza, mi único valor. No permitas que el barro lo ensucie, Señor, porque es un regalo a repartir.
 
Haz con mi barro un vaso para quien tenga sed, una lámpara para quien necesite luz. Que a cada hermano que me encuentre en el camino vaya entregando tu amor sin reservarlo, sin miedo al derroche, como si fuera la única persona de esta tierra; con la urgencia del fuego, con el ímpetu del torrente, sabiendo que al final de la tarde podré levantar mi rostro hacia ti, cansada pero feliz, porque cada una de mis grietas tendrá sentido

 


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Reflejos de Luz