|
|
TÚ, MI ÚNICA CERTEZA
Mi Señor:
Muchas veces necesito tantas seguridades para seguir adelante… no me basta con saber y experimentar que Tú eres Camino, Verdad y Vida… sino que te pido que me muestres al Padre, que me des pruebas tangibles de tu Amor. Señor, quiero sentarme a tus pies, quiero caminar tras tus huellas con la única certeza que me ofrece el evangelio: Servir hasta dar la vida, como Tú hiciste, da sentido a todo cansancio, a toda incomprensión, porque tú haces Vida la muerte por amor.
Que la necesidad de seguridades no apague el coraje del anuncio, pero que sea tu evangelio el que guíe ese coraje, no la imprudencia que hace daño a los débiles, ni el afán de brillar, contrario a todo servicio.
Señor, que mi vida se vaya llenando, poco a poco de tu presencia ausente, que ella me baste para caminar, para amar, para servir… No quiero exigirte, no quiero seguir mendigando seguridades que sólo ahogan el discernimiento y atan el Espíritu. Sólo necesito tu Amor y sólo él quiero que me llene por completo, sólo él, único criterio de discernimiento, única medida de mi vida, único sentido de mi existencia: Amar, como Tú amaste, con la permanente intemperie de tu misma vida con el riesgo y el vacío que produce la entrega… con el sentido intrínseco que posee cada gesto de amor, de servicio, por oculto que quede.
FIAT
|