|
|
Tú viniste en traje de fiesta
¡Arréglate y vamos!, urgiste. Ha llegado el momento de partir. Coloca sobre ti las joyas que te obsequié, engalánate y vamos de viaje por ríos y mares, continentes y océanos a ver a las gentes que esperan nuestro mensaje. Saca las joyas del joyero y adórnate con ellas. ¡Vamos en traje de fiesta!
¡Ya no había duda... para eso me había entregado las joyas!
En traje de faena habías venido muchas veces y me habías entregado las joyas que yo, una a una, iba colocando en mi joyero: · La joya del amigo íntimo con quien compartes todos los secretos en animado y caluroso diálogo. · La joya del “no estás sola” que es estímulo y apoyo de quien siempre está a tu lado. · La joya de quien escucha y comprende, de quien enjuga tu llanto, de quien cura, aún hiriendo, las más ensangrentadas llagas. · La joya de hacerte dueño, de poseer la libertad que me habías dado. · La joya del “tu eres mía”. · La joya de la “hija” amada.
Me entregabas estas joyas y yo las guardaba porque eran de gran valor y quería conservarlas.
Y, alguna que otra vez, yo misma me preguntaba qué haría con esas joyas que tenía custodiadas. ¡Las joyas son para algo, no solo para guardarlas! Tiene su riesgo, lo se, el ponerme a utilizarlas... Pero entonces ¿qué hacer con tus joyas regaladas?
Y ahora venías Tú en traje de fiesta, con prisa, urgiendo, ordenando:
Deja temores, prejuicios, dificultades y riesgos, Y anuncia ya mi mensaje con las joyas que te he puesto. Anuncia a un Dios amor, de misericordia lleno, Anuncia que es plenitud, que es felicidad, anhelo.. Anuncia que sólo él puede hacer feliz muy dentro.
No tengas miedo a decir cómo vivoYo en tu vida, Grita al mundo, cuéntalo, no te lo calles, mi niña.
Eso yo quiero, y te pido, que el orbe entero conozca . Que yo soy un Dios de amor, que soy luz, que soy coraje, Que soy en tus luchas fuerza, aliento en tu caminar Y en tus dudas... soy certeza.
¡Grítalo, no te lo calles! Se valiente, mi pequeña.
Y yo te respondí desde el fuego y ardor con que me hablabas dentro:
¡Vamos, corramos los riesgos!
Y en ese momento la dicha plena me inundó. Me sentía feliz. Ya no era otra mi tarea ni otra mi opción sino anunciar tu mensaje, el que tu me transmitías en lo más profundo de mi ser, el que yo sentía cada día y en cada instante.
Tú me habías elegido a mi para mostrar a los hombres el rostro del Dios bueno.
¡Qué felicidad, Dios mío! ¿Puede existir en la tierra otra alegría más grande que esta?
Me sentía la mujer más dichosa del mundo. Los sufrimientos, pesares, tristezas, dificultades, temores,¡ qué son al lado de una dicha tan plena.! Bien vale la pena luchar, sufrir, caminar sin descanso...a cambio de tan maravilloso don..
Y ahora, Señor, contigo y en ti, mi gozosa y anhelante lámpara de barro quiere iluminar ríos y mares, continentes y océanos transmitiendo tu mensaje de amor a todas las gentes.
¡GRACIAS , SEÑOR, MIL VECES GRACIAS, POR HABERME ELEGIDO A MI PARA REALIZAR ESTA HERMOSA TAREA!
Egt
Haz clic aquí..... para enviar esta página a tus amigos
|
|