Inhalé tu perfume... y respiré

 

 

El dolor de los que tu amas, su vagar sin rumbo cierto perdidos entre mil ruidos y como Pablo cegados por otros vientos...Ese dolor, tu lo sabes, también me cegó a mi un tiempo...

 

¿Por qué, mi Señor, por qué no te acercas, das tu aliento? ¡Te interesan más que a mi! ¿haz, mi Dios, algo por ellos!

 

Esa era mi súplica, como grito desgarrador de quien se siente impotente y a quien el dolor le supera.  Me sentía ahogada. Sufría, lloraba...y repetía

 

¿Por qué , mi Señor, por qué?

 

Pero el aire que respiraba era mi dolor y angustia y ello me ahogaba aún más todavía.

Alguna ráfaga de aire fresco me rozaba de lejos alguna que otra vez:

 

Yo les quiero más que tu, déjalos en mis manos, que yo me preocupo de ellos, decías Tú

 

Pero el aire viciado me envolvía de nuevo y me veía asfixiar  contaminada por esos vientos de preocupación ingenua, tal vez de querer ser Dios o algo más, sin darme cuenta de ello.

 

Yo necesito de ti, eso es verdad, es muy cierto, me decías muy bajito...y tu voz resonaba en mi muy dentro.

 

Pero el que actúo soy yo,

Tu solo prestas tus miembros.

 

Hazlo feliz y gozosa, no pienses más, ni le des más vuelta a eso.

¡Que yo soy el alfarero!

Yo le doy forma y figura a ese barro que yo tengo

Y acaricio con amor y moldeo como quiero.

 

Porque el que actúo soy yo,

Tu solo prestas tus miembros.

 

Y, de pronto, en esa bocanada de aire contaminado en que estaba envuelta

 

Inhalé tu perfume y respiré

 

            El aire fresco de tu bondad que conforta y serena,

            El aire puro de tu querer que da paz y fortifica,

            El aire suave de tu mirar que coloca en su sitio y ordena todas las cosas.

 

Inhalé tu perfume y respiré!

 

            Y entonces, contigo y desde ti

 

                        Una única mirada contempla a nuestras gentes,

                        La misma luz ilumina nuestro querer,

                        El mismo empeño ponemos en nuestro hacer...

 

La armonía, la paz, el gozo penetraban en mi como parte de mi ser

 

            Y desde ti y contigo

 

Nuestra mirada serena, cariñosa, actuante se detiene en las lámparas de barro que frágiles y agrietadas están a punto de dejar perder el aceite.



Egt

Haz clic aquí..... para enviar esta página a tus amigos

 

Reflejos de Luz