Déjame estar a tu lado
 
 

En esta tarde, Jesús, déjame permanecer en el misterio de tu muerte. Déjame estar a tu lado y sufrir contigo. Déjame permanecer, en silencio, junto a ti con mis hermanos.

Hoy, Jesús, recordamos aquel día en el que, por nosotros, moriste en la Cruz. Una muerte aceptada, una muerte que nos da vida.

Ante esto, mi Señor, te admiro y quiero darte las gracias. Ahora comprendo más que nunca el precio de tu amor «Nadie tiene mayor amor que el de dar la vida por sus amigos» (Jn 15,13).

Permíteme, Jesús, que seas para mí modelo que hay que imitar, que pueda dar ejemplo y reproducir tus actitudes. Quiero amar hasta darme y confiar en ti ante cualquier adversidad. Ojalá, hoy, mi testimonio sea más valiente que nunca

Ayúdame a renovarme, a no ver la Cruz como esa imagen que colgamos en las paredes o ponemos en las capillas. Ayúdame a cambiar desde adentro, a crecer y mostrarte con mis actos. Ayúdame, Señor a no tener miedo.

Hoy, más que nunca...lo más lejos a tu lado.

 Noe