Hijos de la luz
MOMENTOS DE LUZ
* La luz es uno de los fenómenos naturales más presentes en nuestra tradición judeocristiana, y en nuestra liturgia. Por recordar algunos de esos momentos:
La Vigilia Pascual, toda ella es luminosa
Las fiestas de Navidad y Epifanía sembradas de estrellas.
La fiesta de la Presentación del Señor (ALas Candelas@).
La celebración del bautismo, con la entrega de los cirios a los padres.
Las velas que acompañan la celebración de la Eucaristía.
La lámpara encendida en el Sagrario.
El Cirio Pascual que preside las Exequias.
La Corona de Adviento, con sus cuatro velas cada domingo...
La Liturgia de las Horas, que siguen el ritmo del Sol.
* Podríamos hacer un sondeo en nuestros grupos (También en el grupo de catequistas), para comprobar de cuántos de ésos que hemos señalado son conscientes, y qué significado tiene la luz en cada uno de ellos; evocar justos lo que nos sugiere el contraste luz/tinieblas, experiencias Aluminosas@ y experiencias de oscuridad... Seguramente que encontramos cosas sorprendentes... y hasta descubrimos que hay que iluminar un poco este símbolo de la luz.
EL DIOS DE LA LUZ
* La Biblia comienza diciendo que en el principio eran las tinieblas y el caos. El Espíritu de Dios revolotea por encima de todo eso, hasta que la voz de Dios se pronuncia creadora: A(Que exista la luz!@. Nuestro Dios no está a gusto con el caos y la oscuridad, y su voluntad es dispersar las tinieblas, bajo cualquier forma que ésta adquiera. Por eso el pueblo de Israel ha asociado la luz a Dios, y nos lo describe así: ADios mío, qué grande eres vestido de esplendor y majestad, arropado de luz como un manto@ (Sal 104, 2). O nuestra Plegaria Eucarística cuarta: ATú hiciste todas las cosas para colmarlas de tus bendiciones y alegrar su multitud con la claridad de la gloria@.
* En nuestro propio lenguaje, la luz va asociada al concepto de vida (Adar a luz@, Aver la luz por vez primera@...); a la verdad (Acaminar a oscuras@, Aestar a dos velas@, Ano ver claro@), y al amor (el fuego o la llama del amor...).
* Es lógico que si la Palabra de Dios creó la luz en primer lugar, y lo hizo para poner orden en el caos, que se use ese mismo símbolo para hablar de la propia Palabra de Dios y la Ley: ATu palabra es una lámpara para mis pasos, luz para mi sendero@ (Sal 119, 105). Por eso tiene su sentido que en nuestras celebraciones de la Palabra, junto a la Biblia, en un lugar destacado, se encuentre alguna lámpara o cirio.
* Y muy relacionado con lo anterior está que la conciencia sea también simbolizada por la luz: AEl espíritu humano es lámpara del Señor que sondea lo íntimo de las entrañas@ (Pro 20, 27). Y del hombre que no tiene conciencia, se dice: ALa luz de los honrados es alegre, la lámpara de los malvados se apaga@ (Pro 13, 9).
* Resumimos con las bellas palabras de un Salmo (18, 29-31): ATú eres, Señor, quien enciende mi lámpara, mi Dios que alumbra las tinieblas; con tu ayuda me enfrento a los enemigos, con mi Dios escalo la muralla@.
CRISTO LUZ DEL MUNDO
* El anciano Simeón, al encontrarse con Jesús Niño en el Templo, exclama: AMis ojos han visto a tu Salvador, que has dispuesto ante todo los pueblos como luz revelada a las naciones y como gloria de tu pueblo Israel@. Es decir, cuando hablamos de la luz, estamos pensando sobre todo en Jesucristo, la Luz del mundo, que el mundo no recibió.
* El efecto luminoso de Jesús tiene varios significados:
Nos deja ver el camino hacia el Padre (Ael que me sigue no camina en tinieblas@) y al mismo Padre (Aquien me ve a mí, ve al Padre@).
Nos Aaclara@ el sentido de las profecías.
Nos Adescubre@ el sentido del Reino.
Nos Arevela@ al hombre como imagen e Hijo de Dios.
ADesvela@ lo que hay en el corazón del hombre.
Dispersa las tinieblas del mal, el pecado y la muerte: la Luz vence a las Sombras.
HIJOS DE LA LUZ
* Es un hermoso nombre para identificarnos los cristianos.
Tenemos entre nuestras manos la lámpara encendida de la fe para acompañar todos los valles oscuros que hace falta para llegar al país de la luz, donde ya no habrá luz de lámpara ni de sol, porque no habrá noche, y lo iluminará todo la gloria de Dios. (Ap. 21, 23).
Esta lámpara hay que mantenerla encendida, y velar para que no se nos apague el aceite, mientras esperamos la venida definitiva del Novio (sentido del Adviento). Recuérdese, por ejemplo, la parábola de las diez vírgenes (Mt 25, 1).
Tenemos un enemigo declarado: la noche y las tinieblas que a menudo invaden nuestro mundo. El propio Jesús nos lo exige: AVosotros sois la luz del mundo... brille así vuestra luz delante de los hombres@ (Mt 5, 14). Para ello hay que revestirse con las Aarmas de la luz@ (Rm 13, 12): La Palabra de Dios, el amor (Aquien ama a su hermano, permanece en la luz@), la verdad (Ael que obra la verdad va a la luz, para que quede de manifiesto que sus obras están hechas según Dios@), la fe (Amientras tenéis luz creed en la luz para que seáis hijos de la luz@), la justicia y la bondad (APues el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad... no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, antes bien denunciadlas@ Ef 5, 9)...
* Nuestra misma vida puede ser muy bien representada por un cirio que se va consumiendo lentamente, sin ruido, sin espectacularidad, mientras da humildemente su luz y ayuda a unos pocos a que no tropiecen en los obstáculos del camino.
Enrique M. DE LA LAMA cfm
PARA HACER, SENTIR Y ORAR
1. Describir cómo sería una persona Aluminosa@ recorriendo las diversas partes del cuerpo, su ropa, sus Aarmas@... Hacer una lista de personas de hoy Aluminosas@, explicando el porqué.
2. Preparar una celebración penitencial, apoyándose en los textos bíblicos que aquí hemos señalado, leyéndolos reposadamente, dejando espacio entre unos y otros. Leer especialmente Ef 5, 6-21. Dar a cada uno una vela apagada: dejar que hable cada uno con ella, y que ella le hable a cada uno. Encenderla del Cirio Pascual después de la absolución, y hacer una procesión cantando la canción ALa luz vence a las sombras@, de M. Manzano.
3. Hacer una renovación bautismal, (con los niños, sus padres, con jóvenes, con los propios catequistas...) Subrayando la entrega de la luz con la plegaria que se acompaña en el artículo.
4. Invitar a tener una vela encendida en casa durante todo el tiempo de Adviento, ante la que cada día se haría un rato de oración. Poner a su lado recortes de prensa que subrayen la luz y las tinieblas de este mundo que necesita que venga el Señor.
5. )Sabríamos explicar a nuestro grupo cada uno de los sentidos que tiene el hecho de que Jesús sea luz? )Cómo lo haríamos? Hacerlo.
6. Dice Lc 11, 35: AProcura que tu fuente de luz no quede oscura@. )Qué tendrías que hacer para ello?
7. )Qué obras de las tinieblas tenemos que denunciar: en nosotros mismos, en nuestro grupo, familia, parroquia, amigos, pueblo, país? )Cómo? )A quién?
8. Para orar: AEl Señor en mi luz@ (Sal 27). Hacer una versión libre, personal de este Salmo.
- SED HIJOS DE LA LUZ -
Han visto nuestros ojos la luz?)
Pues caminad hacia ella.
Salid de la oscuridad en la que vivís.
Dejaos inundar por esta luz;
vuestros ojos, vuestro rostro,
vuestras manos, vuestro corazón...
Todo vuestro ser lleno de luz.
Brillad como una luna
recibiendo el resplandor de sa Luz.
Puede amanecer sobre vosotros,
despunta el alba.
Podéis escapar de las tinieblas
y disipar las sombras en las que se ahoga la vida.
(Puede ser vuestra la Aurora!
No penséis mucho.
Ni le deis más vueltas.
Dejad de poner frenos a vuestro deseo de vivir:
Reconoced que os gusta la vida,
no os agazapéis en la noche,
no os escondáis detrás de las sombras,
no intentéis disimular la oscuridad...
Desengañaos de una vez:
el mal, el capricho, el egoísmo, la pereza,
el rencor... no dan la vida.
Tampoco el Avivir
más o menos@
ni el Air tirando@
o el Amal vivir@
dan la vida.
La vida la dan
la lucha, el gozo y la búsqueda de la Luz,
el conocimiento y la verdad.
(
Dios da la vida! (El amor da la vida!(
No seáis hijos de la noche!Sed gente despierta, sabios de verdad,
sencillos de corazón, con inteligencia para conocer
el corazón del hombre, vuestro propio corazón.
Dejaos seducir por la luz.
Caed rendidos a sus pies
como el cántaro sediento de agua fresca.
(
No cerréis los ojos!Es el perdón de Dios.
Vosotros mismos podéis ser luz,
y perdón, y presencia de Dios.
Lo nuevo os ronda,
se sugiere en vuestra alegría,
se pronuncia en vuestras palabras,
se expresa en vuestros gestos,
se desborda en vuestros sueños
y en vuestros mejores deseos.
Dejad todos los caminos abiertos
para que la luz,
y lo nuevo,
y la alegría sean vuestros,
para que sea vuestra la vida.