MES DE ENERO 2008

 

 

 

 

Cuento para el mes de septiembre

Cuento para el mes de octubre

Cuento para el mes de noviembre

Cuento para el mes de diciembre

Cuento para el mes de enero

Cuento para el mes de febrero

Cuento para el mes de marzo

Cuento para el mes de abril

Cuento para el mes de mayo

 

Arreglar el mundo

 

Un científico, preocupado por los problemas que afligían al mundo, estaba resuelto a encontrar los medios para ami­norarlos.

Se pasaba días y días en su laboratorio, en busca de respuestas para sus dudas. Cierta día, su hijo de siete años invadió su santuario, decidido a ayudarle en su tra­bajo.

El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lado. Viendo que era impo­sible echarlo de allí, el padre pensó en algo que pudiera darle para distraer su atención.

De pronto, encontró una revista en la que había un mapa del mundo, justamente lo que precisaba. Con unas tijeras recortó el mapa e varios pedazos y, junto con un rollo de cinta, se lo entregó a su hijo diciendo: como te gustan los rompecabezas, te voy a dar el mundo roto en pedazos para que lo repares sin ayuda de nadie.

El científico calculó que al pequeño le llevaría al menos diez días componer el mapa. Pero no fue así. Pasadas algunas horas, escuchó la voz del niño que le llamaba serenamente:

- Papá, papá, ya lo hice todo; conseguí terminarlo. A1 principio, el padre no creyó al niño. Pensó que era imposible que, a su edad, hubiera conseguido recompo­ner un mapa que jamás había visto antes.

Desconfiado, el científico levantó la vista de sus ano­taciones, con la certeza de, que no vería el trabajo impro­pio de un niño de su edad en tan poco tiempo.

Para su sorpresa, e1 mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en su debido lugar.

¿Cómo era posible? ¿Cómo el niño había sido capaz'? Así que el padre preguntó con asombro a su hijo:

- Hijo, tú no sabías cómo era el mundo... ¿Cómo lo lograste?

- Papá -respondió el niño,- yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para recortarlo, vi que del otro lado estaba la figura de un hombre. Así que le di vuelta a los recortes y comencé a recom­poner al hombre, que sí sabía cómo era. Cuando conseguí arreglar al hombre, di vuelta a la hoja y vi que había arreglado el mundo.

 

- En mí mismo tengo la posibilidad de contribuir «arreglar el mundo» si...

- Podría empezar a cambiar:..

- Todavía no es tarde para «recomponer algún rompecabezas  de mi corazón...

 

 Si quieres descargar todos los cuentos en formato Word pincha  AQUÍ

 

Reflejos de Luz