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Instrumentos de Dios

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Cuando interpretamos música del alma nos damos cuenta de que no somos nosotros el músico; somos tan sólo un instrumento. Somos como un piano, violín o guitarra, y es Dios quien está tocando en nosotros constantemente. Si realmente interpretamos música del alma, veremos que sólo somos un instrumento, que alguien está cantando y tocando en nosotros y a través de nosotros, y ese alguien es nuestro Piloto Interno, el Supremo.

Al creador terrenal lo malinterpretamos a causa se sus imperfecciones. Pero él está haciendo descender su creación desde otro mundo, especialmente si es un músico del alma. Él hace descender realidad desde un mundo superior en virtud de su intensa aspiración, y durante media hora o una hora él permanece alto, muy alto. La música que escribe o interpreta en ese momento proviene desde ese plano superior. Pero después de media hora o una hora tal vez entrará de nuevo en su conciencia ordinaria. Por eso la gente aprecia a un músico del alma mientras escuchan su música y después le desprecian por sus fallos humanos. Todo lo que ha traído desde esos muy altos mundos para iluminar y colmar la conciencia de la tierra es sin duda la representación y la realidad del hálito de vida de Dios descendiendo de los mundos superiores.

La música es de Dios y para Dios. La música real, la música divina, te lleva de regreso a Dios, el Músico Supremo. La música divina es del corazón y para el corazón. Si es música para el mundo vital, quienes la interpretan tendrán que vivir en ese mundo. Pero si quieres vivir todo el tiempo en el mundo del alma, tu música ha de ser totalmente diferente. Dale al mundo la realidad que vives. Incluso aunque el mundo no la aprecie ahora mismo, aún así tienes que permanecer fiel a tu realidad. Si no estás tocando la música que vives, la música que eres, lo sentirás. Es como estar viviendo una doble vida. Tu vida externa debe sumarse a tu vida interna. Todo lo que haces en la vida externa debe ser una adecuada expresión de tu vida interna. Si hay un abismo abierto entre tu vida interna y tu vida externa, entonces nunca puedes ser feliz.

Si estás implorando ver la Luz de Dios en tu conciencia, entonces tienes que darle al mundo lo que eres realmente. Si haces emerger la música del alma, sólo entonces tu contribución a la humanidad será significativa. Cuando la capacidad artística es unida con la capacidad espiritual, el músico puede atravesar los muros que otros músicos han creado. En ese momento, el éxito externo no será sólo éxito mundano sino también éxito divino.

Puedes decir que en el mundo externo tienes que tocar música no divina. ¡Pero de ninguna manera estás obligado a ello! Sólo por atraer la atención del mundo, no dejes que tu vida espiritual sufra. Sigue la vida espiritual con sinceridad. Trata de hacer emerger la música del alma.

 


 

Si tienes música alusiva
en tu mente
y una canción fervorosa en tu corazón,
podrás fácilmente
revelar un desconocido mundo de belleza
para los amantes de Dios.

Yo canto porque Tú cantas.
Sonrío porque Tú sonríes.
Porque Tú tocas la flauta,
yo he devenido Tu flauta.
Tú tocas en lo profundo de mi corazón.
Eres mío, soy Tuyo:
esta es mi única identificación.
En una sola forma Tú eres
mi Madre y Padre eternos,
la Conciencia-luna y
Conciencia-sol que todo lo abarcan.
 

 

 
 

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