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NTRA. SRA. DE GRACIA
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La advocación de Nuestra Señora de Gracia evoca el saludo del Arcangel San Gabriel a María, cuando el emisario de Dios le presentó sus planes de salvación y de maternidad; era la alegría para encarnar a su hijo; éste llevaría a cabo la redención de los hombres y ella sería la Madre corredentora; por eso, "Dios te salve María, llena eres de gracia".
El interés legítimo que podamos tener por conocer el origen y circunstancias históricas de la elección del nombre y del culto particular de la Orden de San Agustín a la Virgen de Gracia, choca con la más absoluta incertidumbre. Sabemos que desde tiempo inmemorial el culto florecía en los ámbitos agustinianos; pero desconocemos dónde y cómo surgió. Había sido norma generalizada que las órdenes mendicantes, a raíz de su institucionalización apostólica, aprovecharan devociones antiguas ya establecidas en el corazón de los cristianos y las acomodaran a su peculiar manera de pensar. Probablemente sea esta la explicación más verosímil de lo que aconteció con nuestros predecesores respecto a su devoción arraigada por Nuestra Señora de Gracia.
La primera noticia históricamente documentada es del año 1401 y se refiere a una cofradía homónima organizada en los conventos agustinianos de San Agustín y Nuestra Señora de Gracia en Valencia (España) y Lisboa (Portugal), respectivamente.
Con lentitud, pero sin pausa, la advocación fue cobrando resonancia en nuestras expresiones comunitarias y litúrgicas. A partir del Siglo XVI la devoción adquirió gran difusión en toda la Orden; contribuyó en ello el que se empezaron a edificar conventos bajo este epígrafe y también el relato de una leyenda que se extendió posteriormente, según la cual, la Virgen de Gracia habría impedido que el Papa quitara a la Orden el habito blanco que se vestía entonces en su honor.
A partir del Siglo XVII la advocación es considerada como propia de la Orden. Si bien el culto general es antiguo, la liturgia específica no fue concedida hasta 1807; en esta fecha, el Papa Pío VII, a instancias del P. José Menocchio y del Vicario General, concedió a la Orden de San Agustín facultad para incluir en su liturgia la festividad en honor de la Virgen Nuestra Señora de Gracia, con Misa y Oficio propios. Se celebra el 25 de marzo, en clara alusión a la escena de la anunciación del ángel a María. |
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AGUSTINAS MISIONERAS |