|
|
||||
|
Señor, tú que nos diste el que te encontráramos y el ánimo para seguir buscándote, no nos abandones al cansancio ni a la desesperanza. Haznos buscarte siempre y cada vez con más ardor. Y danos fuerzas para adelantar en la búsqueda.
Manda y ordena lo que quieras, pero limpia mis oídos para que escuchen tu voz. Sana y abre mis ojos para que descubran tus indicaciones. Aparta de mí toda ignorancia para que reconozca tus caminos. Dime a dónde debo dirigir la mirada para verte a ti, y así poder cumplir lo que te agrada (San Agustín Soliloquios 1,5) |
|||||
|
|
|
||||
|
|